¿Qué pruebas existen para diagnosticar la alopecia?

Pasas el peine al cabello y ahí está: un cúmulo de pelo que indica la existencia de alopecia. Diagnosticar este trastorno capilar no siempre es tan sencillo. En condiciones normales, un dermatólogo alopecia en Vigo y otros municipios dispone de numerosas pruebas diagnósticas para corroborar no sólo la presencia de rarefacción, sino su tipo (androgénica, difusa, areata, etcétera) y el estado en que se encuentra.

En dermatología, la prueba de tracción o pull test es una de las mejores herramientas para evaluar la fragilidad del cabello en función de los capilares perdidos al desprenderse un mechón. Que la aparente sencillez de esta técnica no engañe: es un método eficaz para comprobar si existe o no alopecia y también su gravedad. Una pérdida superior al diez por ciento de los cabellos después de tirar de un conjunto de cuarenta o sesenta confirmaría los temores del paciente.

Más sofisticada y moderna es la fototricograma, un procedimiento no invasivo que consiste en valorar la densidad y la miniaturización del pelo a través de las fotografías digitales de una sección rasurada del cuero cabelludo. El antes y después del afeitado permite estudiar el proceso de crecimiento entre las fases anágena y telógena del cabello.

A grandes rasgos, el tricograma capilar pone bajo el microscopio óptico las raíces de un mechón de cabello en busca de problemas de salud en su tallo, folículo y otras áreas. Se acompaña con frecuencia de la prueba de tracción, y su uso está indicado no sólo para verificar el estado del cabello, sino también para seguir su evolución en tratamientos anticaída.

Otras pruebas más invasivas incluyen la biopsia, el test genético y el análisis de sangre, eficaces a la hora de identificar si la caída está motivada por un déficit de nutrientes, alteraciones hormonales u otros problemas subyacentes.