Estores translucidos que regulan la luz

 

 

Si estás buscando un estor y no sabes bien por cuál decantarte quizá los estores translucidos puedan ser todo lo que puedas necesitar. Y es que la clave está en los nuevos tejidos que puedes encontrar en el mercado, una serie de tejidos más técnicos y mecanismos de última generación que permiten regular la luz y la visibilidad a la medida de nuestras necesidades.

 

Por ello podrás encontrar desde estores enrollables screen y estores día y noche y así como estores noche y noche si lo que buscas es que la luz no pase al interior de tu vivienda. Gracias a ellos puedes conseguir desde modelos que permiten tamizar la luz, a otros con los que conseguirás aislar térmicamente la casa del calor y el frío, además de graduar de forma personalizada la visibilidad desde y hacia el exterior de la casa.

 

Por ejemplo, los estores enrollables noche y día se caracterizan por combinar bandas horizontales translúcidas y opacas que pueden superponerse para filtrar así la luz de forma gradual. Además se caracterizan por ser enrollables así que se ajustan a la perfección a cualquier espacio que se tenga.

 

Por otro lado están los estores enrollables screen son perfectos porque permiten aislar a la vez que permiten pasar la luz, pero con diferentes niveles de visibilidad y permitiendo un eficaz aislamiento térmico, todo ello con diferentes gramajes y niveles de apertura. Además aspectos como la apertura, el grosor y el color del tejido inciden a la hora de permitir un ahorro más que importante en el consumo energético así que son factores que has de tener en cuenta en todo momento a la hora de seleccionar tu estor.
Para determinar el factor de la apertura, algo que se mide de diferentes formas, siendo desde un 1% a un 14% de apertura, por lo  que permite la misma visibilidad. Los estores más demandados son los estores que tienen un nivel de apertura cercano al 5%, que permiten una entrada de luz agradable y más adecuada a la mayoría de las circunstancias, independientemente de la zona en la que se encuentre ubicada en la ventana.

El caviar de los Oscars

Esta última edición de los Oscar, los premios del cine de la Academia de Hollywood, serán recordados como los más surrealistas de la historia. Algunos recordaron aquel viejo mito según el cual el veterano actor Jack Palance concedió el Oscar a mejor actriz secundaria a Marisa Tomei sin hacer caso a lo que ponía en la tarjetita… Pero lo del 2017 ha sido mucho más gordo.

Tal vez los responsables de la película La La Land no estaban para mucha fiesta tras el error en la concesión del premio a la mejor película, pero el resto de los miles de invitados a la ceremonia seguro que disfrutaron de alguna de las partys que se montan para agasajar a los miembros de la industria hollywoodiense. Estas fiestas son legendarias por el lujo y el desmadre. Aunque en la actualidad todo el mundo tiene un poco más de cuidado por culpa del móvil, que nunca se sabe dónde y cómo te pueden sacar una foto…

Diversas organizaciones cuidan hasta en el más mínimo detalle las fiestas post-Oscar, a sabiendas de que los invitados llegan hambrientos, sedientos y con ganas de relajarse después de horas de gala. El catering es una de las piezas fundamentales de estas celebraciones. Y uno de los alimentos estrella siempre es el caviar: caviar sevruga, beluga, osetra… Los tipos más exclusivos de las huevas de esturión están disponibles para los invitados más selectos.

Varios de los chefs que se encargan de velar porque todo esté a la perfección coinciden en que deben contar con un servicio bien surtido porque cada invitado es diferente. Algunos son de probar un poco de caviar y una pizca de champán porque deben mantener la línea. Ya sabemos que un kilo de más en Hollywood puede significar mucho de cara a luchar por un papel. Pero otros  (sobre todo algunos actores masculinos) son más de devorar todo lo que encuentran a su paso.

Sí, también empiezan con un poco de caviar sevruga regado con vodka, pero no dudan en pasar al pastel de pollo y trufa blanca, al buey de Kobe, a la ternera de wagyu, terminando con los Oscar de chocolate. Sí, un poco de efecto kitsch en Hollywood es imprescindible. Y una fiesta post-Oscar sin un Oscar de chocolate, no es fiesta…

El motor de generación en generación

Siempre he sido un gran fanático de los coches, una pasión que me viene de familia. Fue mi abuelo el que empezó a ver el coche como algo más que un sistema de transporte. Por su trabajo entendía bastante de mecánica y disfrutaba tratando de entender todos los entresijos de los motores.

Ya siendo bastante mayor, mi abuelo empezó a hacer sus pinitos como piloto en algunas carreras amateurs. Aquello no era Fast and Furious, pero según él sí que había cierta piquilla entre los amigos. De todas formas, por la época, los coches tampoco alcanzaban velocidades supersónicas…

El testigo lo recogió mi padre que en cuanto pudo miró coches de segunda mano baratos para hacerse con un prime ‘buga’. En su época, las películas procedentes de Estados Unidos ya conquistaban todo el mundo y también España y en muchas de ellas los coches eran protagonistas principales. Así empezó a conectar con los coches americanos, pero, de momento, se tuvo que contentar con un utilitario francés de segunda mano.

Yo no llegué a conocer aquel coche, aunque lo vi por fotos. En ellas ya se veía a mi padre más que feliz posando con su Citröen GS. Él también estaba interesado en lo relacionado con la mecánica y desde bien joven ya estuvo metido en la competición, primero como mecánico de apoyo y luego pilotando. No llegó a ser Senna, pero disfrutó mucho hasta que tuvo que centrarse en la familia y dejó un poco apartado el mundo de los coches.

Y después llegué yo, que pasé casi por las mismas fases que mi abuelo y mi padre, aunque tengo que decir que yo no heredé tanto el interés por la mecánica. Soy más de ‘letras’ pero adoro sentarme al volante de un buen coche. Pero los tiempos no han dado para muchas alegrías financieras y no me he podido comprarme el Lamborghini, así que miré coches de segunda mano baratos y compré mi primer buga. Algo no demasiado ostentoso pero estiloso y rápido. La competición también me interesa, no pretendo llegar a ser Fernando Alonso, pero al menos a mantener la tradición familiar.