Realiza un rico flan de vainilla

Muchas veces habremos escuchado, o incluso habremos dicho nosotros mismos aquello de que, por muy llenos que tengamos nuestro estómago después de las comidas, siempre hay un hueco reservado para el postre. Y es que hay personas ara las que el postre ocupa un lugar muy especial y que son especialistas en este tipo de alimentos, normalmente dulces, tras las comidas, algo que es aún mejor si compramos ingredientes de primeras marcas como comprar lechera Actualmente podemos pensar en cientos y cientos de postres cuyas recetas podemos tener disponibles de forma muy sencilla a través de internet. Hay postres novedosos surgidos de las mentes privilegiadas de muchas personas, y otros más tradicionales como puede ser el flan de vainilla. Hacer este postre de forma casera es muy sencillo y para ello solo necesitaremos:

  • 600 ml de leche (comprar lechera)
  • 5 huevos
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 5 cucharadas de azúcar
  • Para el caramelo: 3 o 4 cucharadas de azúcar y agua

 

Una vez que tengamos todos los ingredientes comprados y listos para usarlos en la encimera o la mesa de la cocina, lo primero que tenemos que hacer para empezar a elaborar nuestro flan de vainilla es preparar el caramelo, algo que se hace echando cuatro cucharadas de azúcar en un cazo que debe estar al fuego, a lo que añadiremos también un litro de agua e iremos removiendo hasta que se forme el caramelo. Una vez que el caramelo esté listo, lo ponemos en el molde que vayamos a hacer nuestro flan de vainilla pintando bien las paredes del molde con el caramelo. Lo apartamos y lo dejamos enfriar.

Cuando ya hemos apartado el caramelo, batimos los huevos y le añadimos el azúcar, la leche (no olvidar que es mejor comprar lechera), y por supuesto la esencia de vainilla, esencial para nuestro flan de vainilla, y que puede variar la cantidad según la intensidad de sabor que busquemos. Cuando encontremos la intensidad de sabor que busquemos, vertemos la mezcla en el molde unto al caramelo y lo horneamos al baño maría a 190º durante una hora aproximadamente. Después lo sacamos, dejamos enfriar y estará listo para tomar.

¿Es lo mismo un sofá económico que un sofá barato?

Cuando se quiere comprar un mueble tan importante como un sofá son muchos los factores que hay que tener en cuenta. El primero es el espacio con el que contamos, ya que eso va a hacer que se descarten los sofás que no caben en el hueco o que son demasiado pequeños para llenar el hueco.

Por supuesto, también es fundamental que sean cómodos, ya que es un lugar de la casa en el que se va a descansar y por tanto tiene que ser agradable sentarse en él. Por último está el factor del precio, ya que este suele ser determinante a la hora de elegir.

Pero no es lo mismo un sofa economico que un sofá barato y la diferencia es importante. Un sofá económico es un sofá de calidad que está a buen precio. Un sofá barato es solo un sofá con un precio bajo, sin entrar a valorar la calidad del mismo. Ahorrar es importante, pero es necesario que haya calidad si queremos que dure y que resulte cómodo, por eso, recomendamos siempre que se compre un sofá que sea económico y no uno que resulte barato sin más.

Hay que fijarse en varios factores, por ejemplo si se trata de un sofá robusto. Debe de tener un buen fondo, reforzado, para que no se hunda al poco de usarlo. Y los asientos deben de ser gruesos, con una espuma firme. Si son demasiado finos al poco tiempo la espuma se habrá aplastado y será como sentarse directamente en la madera del armazón.

También hay que fijarse en el tipo de tapicería y tener en cuenta el uso que se le va a dar, si hay niños en casa y si se tienen mascotas que pueden arañar o soltar pelos en el sofá. Y ser realistas con esto, porque de nada vale decir que no se va a permitir al gato subirse al sofá si toda la vida se le ha dejado… al final sabemos que acabará haciéndose el dueño del mueble.

Aspectos como que se recline ligeramente gracias a asientos deslizantes también son importantes para aquellos que valoran mucho la comodidad y que creen que no hay nada mejor que un buen sofá en el que poder sentarse al volver a casa por la noche para ver un poco la tele y relajarse tras un duro día.