Mi secreto para aparcar en Lavacolla y viajar tranquilo

Si hay algo que me estresaba más que hacer la maleta o pasar el control de seguridad, era el momento de aparcar en el aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro. Durante años cometí el error de novato: llegar con prisas, coger el ticket en la barrera y rezar para que la estancia no me costase más que el propio billete de avión.

Sin embargo, a base de volar desde Santiago, he aprendido que la improvisación es el enemigo del ahorro. La mejor manera de Reservar Parking Aeropuerto Santiago, y la que utilizo siempre ahora, se resume en una sola palabra: anticipación.

Mi estrategia principal se centra casi siempre en el parking oficial de AENA (el General P1), pero con un truco: jamás pago la tarifa de «llegar y aparcar». En su lugar, utilizo la aplicación oficial o la web de AENA con al menos 48 horas de antelación. La diferencia de precio es abismal. Lo que en ventanilla te costaría una pequeña fortuna, reservando online se convierte en una tarifa muy competitiva, a veces con descuentos de hasta el 50% o más si eres miembro de su club de fidelización (que es gratuito).

Aunque existen opciones low-cost en las inmediaciones que te llevan en furgoneta hasta la terminal, en el caso concreto de Santiago, he comprobado que la diferencia de precio muchas veces es mínima (quizás 5 o 10 euros en una estancia de una semana) comparada con la comodidad del parking oficial.

La verdadera magia ocurre al llegar. Al haber introducido mi matrícula durante la reserva online, el sistema me reconoce al acercarme a la barrera. No tengo que bajar la ventanilla, ni coger ticket, ni preocuparme por perderlo. La barrera se levanta sola, aparco en una de las plantas cubiertas (vital en Galicia para que el coche no se pase días bajo la lluvia) y subo en ascensor directamente a Salidas. Se tarda literalmente tres minutos desde que apagas el motor hasta que estás facturando.

Para mí, la tranquilidad de saber que mi coche está vigilado, a cubierto y a un paso de la terminal al volver cansado del viaje, no tiene precio. O mejor dicho, tiene un precio muy razonable, siempre y cuando recuerdes reservar antes de salir de casa.