¿Senderismo, buceo, rafting o minicruceros? La oferta de turismo activo es uno de los reclamos más infravalorados de Vigo. Esta ciudad moderna, emprendedora e industrial atrae a un público cada vez más diverso que aprecia su naturaleza y desea experimentarla en primera persona. Para lograrlo, las excursiones en barco Vigo brindan la oportunidad de navegar la ría y sentirse por un momento como un auténtico lobo de mar.
En este sentido, los paseos y minicruceros han ganado enteros en los últimos años, por la variedad de navieras que los ofertan y el encanto natural de la ría de Vigo. Entre sus destinos más insignes figuran islas como San Simón, As Alvedosas o las Cíes, ya en la desembocadura, o el puente de Rande, que tanto recuerda a muchos al Golden Gate de San Francisco, salvando las distancias.
Además de las experiencias cruceristas, los viajeros pueden sentir la adrenalina en los descensos de ríos como el Miño o el Ulla. Para disfrutar del rafting, no es preciso alejarse demasiado de Vigo, y tanto las embarcaciones como el resto del equipo pueden alquilarse por un precio módico. Por tanto, es una experiencia accesible a todos, incluyendo el público infantil, pues a diferencia de otros deportes considerados extremos, cuenta con tramos más tranquilos, seguros y fáciles de navegar.
El buceo y el submarinismo también seducen a los turistas más aventureros. La batalla de Rande y otros enfrentamientos navales crearon un pequeño «cementerio» de pecios y barcos hundidos en esta ría, lo que supone un aliciente en cualquier inmersión. Obviamente, los fondos de Maërl y las bateas mejilloneras también motivan a los buceadores profesionales y aficionados.
De vuelta a tierra firme, el senderismo plantea otra forma de recorrer las islas y espacios naturales de Vigo. En particular, la Ruta del Agua, la Ruta del río Eifonso y la Senda Panorámica son algunas de las sendas más buscadas.